Miedo, Karim Quiroga

Dina Brodsky

El miedo no se descifra
Ni deja marcas indelebles.
El miedo se evapora al amanecer
O se seca las lágrimas.
El miedo va más allá de las apariencias
Se detiene en la puerta, y aguarda.
Y espera.  Y cambia un pie por el otro.
Y se acuerda de otra cosa, y va y la busca.
Y se entretiene varios años o semanas.

El miedo pasa de largo.
Se deja sobornar fácilmente.

Se vende, por capricho o necesidad.
Mientras el tiempo pasa
Mientras olvida.

A veces el miedo es una pulsión.
Una letanía.
Una fuerza irremediable. Un ventarrón que ingresa por la ventana
Y despedaza cortinas
Y arranca las cobijas y te encuentra bajo las sábanas.
Petrificada.
*
Hay formas sutiles de enfrentar el temor.
Y se trata entonces de desafiarlo.
De seguirle el juego.
Y expresarlo, internamente o en gritos si es preciso.
El acto de fingir esconde una definición.
*

En algún punto el miedo piensa que te doblega.
Puede tener todas las circunstancias a su favor.
Pero no soporta la resistencia.
Esa urgencia de escapar. Contenida.
La fuerza avasalladora del caudal de los ríos.
En busca del mar.

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